unos cuantos conejos invadieron el Village

¡Hasta en la cocina se metieron! Aunque pensandolo bien, ese es su sitio: un buen guiso. El caso es, que los conejos que hoy nos rodeaban, de orejas rosadas recordandonos a cierta revista erotica, poco tenian que ver con cazuelas. La invasion fue culpa de Julie, que celebraba su cumpleaños y quiso, como es costumbre en ella, animar la noche con “party favors”. No hay día que salga a la calle en Nueva York y no encuentre algo o alguien anecdotico sin esperarlo. ¿Sera que los atraigo yo?

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One comment

  • 1
    mathg
    January 29, 2011 - 03:09 | Permalink

    first!

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